¿Quieres un mármol brillante y sin manchas? Aquí tienes algunos trucos

¿Quieres un mármol brillante y sin manchas? Aquí tienes algunos trucos

Una de las mayores virtudes que tiene el mármol es su impresionante capacidad de resistencia, una cualidad que hace que sea un material muy demandado entre los consumidores. Sin embargo, mantener un mármol brillante y que luzca ese aspecto tan limpio y espectacular requiere también de periódicas labores de limpieza.

Aun tratándose de un material que aguanta muy bien el paso del tiempo, inevitablemente se van acumulando en su superficie pequeñas partículas de suciedad y humedad. Sin embargo, podrás conseguir un mármol sin manchas sin necesidad de comprar costosos aparatos de limpieza si sigues estos sencillos y económicos trucos.

Cómo eliminar las manchas del mármol

Las manchas en este elegante material han de ser eliminadas al instante para evitar que penetren en su interior. Así pues, en cuanto veas una debes limpiar lo antes posible la superficie afectada con un trapo humedecido a base de agua y vinagre. Cuando las manchas sean más persistentes o no hayan sido eliminadas con el remedio anterior, puede buscarse una solución más intensa, pero siempre que no pongan en peligro las cualidades físicas del mármol.

Un buen truco consiste en preparar una nueva solución y mezclarla en un recipiente de tierra blanca con unas gotas de agua oxigenada o de amoniaco. Luego se tiene que humedecer un trapo en la mezcla y aplicarlo directamente sobre la superficie afectada.

Trucos para obtener un mármol brillante

A la hora de abrillantar el mármol, el primer paso que se tiene que realizar es detectar el foco que lo está deteriorando. De lo contrario todo el proceso de limpieza posterior será en vano. Después debe limpiarse toda la superficie.

Conviene recordar que no se puede abrillantar el material si la superficie no ha sido limpiada previamente. Esta tarea de limpieza puede hacerse con una simple esponja humedecida en agua y jabón. Se debe eliminar cualquier tipo de suciedad y esperar a que se seque.

En esta fase nos vamos a dedicar a abrillantar el material. Se trata de una cuestión muy delicada, que puede hacerse de muchas maneras. Sin embargo, una de las mejores y más fáciles de hacer es coger un recipiente y realizar, en su interior, una mezcla compuesta por agua con bicarbonato sódico. Si se decide verter un cuarto de litro, se han de añadir alrededor de tres cucharadas de bicarbonato. Esta proporción ha de respetarse por lo que, si se vierte medio litro, tendrán que añadirse seis cucharadas.

Después, se debe aplicar la mezcla por toda la superficie a tratar, de forma delicada y preferiblemente con un paño. La mezcla tiene que dejarse actuar sobre la superficie durante un tiempo estimado de cinco horas, ya que es lo que se suele necesitar para que surta el efecto perseguido.

Pasado ese tiempo ya se podrá retirar la solución, enjuagándola con agua tibia. Para eliminar los elementos restantes puede utilizarse un trapo de algodón, un material de gran utilidad en estos casos.

Consejos de limpieza

Hemos descrito unos trucos sencillos, de carácter genérico, que pueden ser utilizados en principio en cualquier superficie de mármol, al margen de que esta sea de tipo travertino, blanco o de cualquier otra variedad. De todos modos, existen muchas clases de mármoles que, en función de su específica composición, pueden necesitar un método de limpieza individualizado.

Por ejemplo para limpiar el mármol blanco, quizás el que más se suele utilizar en las viviendas, el limón es un elemento que suele dar magníficos resultados. Por lo tanto, para conseguir una impecable superficie de este tipo, solo tienes que utilizar medio limón para remover cualquier resto que se pueda encontrar. Menos de dos minutos después puede limpiarse con una mezcla de agua tibia con vinagre y un paño. Es recomendable repetir estos pasos si la mancha es muy profunda.

Mármol en buen estado

Para que la superficie siga manteniéndose en óptimas condiciones tanto de aspecto como de conservación, es recomendable protegerla con la ayuda de un lustrador que, en la mayoría de los casos, consiste en cera líquida o se administrará en forma de aerosol. De esta manera, el brillo obtenido podrá permanecer en perfectas condiciones por mucho más tiempo.

En este último caso, para conseguir el resultado esperado se ha de cubrir la mezcla con un plástico fijado bien al suelo mediante cinta adhesiva. Es importante que se ventile, por lo que conviene realizar algún agujero en dicho plástico, y no retirarlo hasta que el compuesto no se haya secado del todo. Una vez seco, ya puede ser retirado y, con un trapo mojado, aclarado y secado.

Como puedes observar, existen muchas soluciones para evitar que el mármol brillante no pierda ese aspecto tan maravilloso y reluciente que lo caracteriza. Unas propuestas alternativas, que sirven tanto para el baño, como para la cocina y, en definitiva, cualquier lugar en que se decida colocar.

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